Un nuevo artículo del blog para abordar una duda que resuelvo mucho en consulta.
«¿Doctor puedo operarme igual de un cáncer de próstata que de una próstata aumentada?» No y os cuento el porqué a continuación.
En la actualidad sólo abordamos intervenciones con láser que traten la Hiperplasia Benigna de Próstata. ¿A qué nos referimos? A las patologías en las que la próstata está aumentada de tamaño. Este aumento del volumen impide el tracto urinario en la salida de la orina a través de la vejiga y la uretra. De este modo, el paciente sufre molestias, pues el caño de orina no circula de manera correcta, duele y surgen los episodios recurrentes de incontinencia.
En estos casos, el láser permite eliminar la obstrucción del tracto urinario causada por el aumento del tamaño de la próstata.
No ocurre igual en los casos en los que la patología es Cáncer de Próstata. Esta técnica, ese bisturí que tenemos con el láser no se utiliza para el tratamiento quirúrgico de pacientes con cáncer. El diagnóstico oncológico requiere de una intervención más radical, pues no sólo eliminamos la obstrucción, también necesitaremos quitar la próstata y todo lo que hay a su alrededor. Buscaremos una cirugía más invasiva con el fin de asegurarnos de eliminar todas las células cancerígenas.
A pesar de existir a día de hoy nuevas técnicas para las intervenciones oncológicas, con técnicas más precisas y livianas para el paciente, el postoperatorio y los posibles efectos secundarios distan mucho a los de las intervenciones de Hiperplasia Benigna de Próstata.
Es muy poco común que se detecten consecuencias, prácticamente ausentes, tras una cirugía benigna. Con un tratamiento mínimamente invasivo no se descubren casi nunca efectos que perjudiquen la potencia sexual o la continencia urinaria.
Es un tratamiento además que requiere de muy poca estancia hospitalaria, con sondajes muy livianos que sólo se mantendrán durante 48 horas normalmente. Mientras que en la cirugía oncológica se necesitarán al menos dos semanas de sondaje.
Son muchas las diferencias que existen entre la intervención de Hiperplasia Benigna de Próstata y una cirugía oncológica. Sin embargo, es común encontrarme con pacientes que confunden ambas técnicas y sus consecuencias. Recuerden, son dos patologías muy diferentes y, por tanto, dos intervenciones completamente diferentes. Si tienen dudas, estaré para ayudarles a resolverlas. Gracias por su confianza.