Me encanta atender a todos mis pacientes, pero hay muchas opciones para que no me vean con bata blanca o pijama sanitario, antes de tiempo.

1. Hacer más ejercicio
La actividad física constante y moderada puede aliviar la función de los riñones. Les hacemos trabajar menos, filtran menos sustancias gracias al gasto de energía y así podemos tener menos posibilidades de generar piedras. De esta forma, aumentan las probabilidades de no verme en un quirófano.
Tener un hábito protagonizado por el deporte (a la medida de la condición física de cada uno, no se me vayan a lesionar) también contribuye a mejorar los niveles de testosterona y así podemos evitar casos de disfunción eréctil. En este caso, hay estudios que señalan que los ejercicios de fuerza (pesas, TRX, gomas elásticas…) ayudan a la generación de músculos. Siendo más fuertes, también se obtienen mejores reservas de testosterona, tan importante para la potencia sexual.
Además, si tenemos un tono muscular en forma, tanto hombre como mujeres a largo plazo pueden orinar mejor gracias a un óptimo vaciamiento vesical y evitando prolpasos genitales.
Paciente delgad@, tratamiento más favorable
Si el paciente está más delgado/a es más fácil de tratar, tiene menos riesgo de infección y cicatriza mejor después de las intervenciones quirúrgicas.

2. Alimentación sana y equilibrada
Tener una dieta equilibrada también es importante para que no les vea antes de tiempo en el hospital. Para ello, la dieta mediterránea es perfecta: frutas, verduras, pescado, carne, frutos secos…Ojo, pero no se cuelen con las ingestas.
Procuren no abusar de los alimentos ricos en oxalato, ya que las piedras que se producen en el riñón están formadas por esta sustancia principalmente. ¿Y qué alimentos contienen oxalato? Las espinacas, las remolachas, las nueces, el chocolate…No digo que eliminen estos alimentos de su dieta, recuerden lo que decía Paracelso, “la dosis es el veneno”.
Control del peso, mejora de la potencia sexual
Está demostrado que si se controlan los kilos de más, se puede prevenir una baja potencia sexual. La obesidad está relacionada factores de riesgo cardiovasculares y metabólicos que pueden afectar a las relaciones sexuales. También se asocia a una resistencia a la insulina con descenso de los niveles de la testosterona.

3. No fumar
El tabaco está directamente relacionado con el cáncer de vejiga entre otros. La incidencia en España del cáncer de vejiga es de las más altas del mundo, siendo el cuarto tumor más frecuente en hombres, tras los de pulmón, próstata y colorrectales. El tabaquismo también influye en los tumores de riñón y, por mi experiencia clínica, el cáncer de próstata tiende a ser más agresivo si el paciente es fumador.
Las sustancias tóxicas del tabaco pasan a la sangre y quien la filtra es el riñón: cinco litros, unas 180 veces al día.
Si dejas el tabaco, orinarás mejor
He comprobado en muchas ocasiones que si los pacientes (hombres y mujeres) con incontinencias urinarias de urgencia dejan de fumar, su trastorno mejora significativamente, incluso en algunos casos puede desaparecer. Porque la nicotina es una de las sustancias químicas que más estimula la vejiga.

4. Acudir al urólogo
Al menos una vez al año, es bueno que vengas a verme.
Relájate, si eres hombre, porque visitarme no tiene por qué ser desagradable o escatológico. Ya existen muchas pruebas de revisión o diagnósticas que no son invasivas.
Es bueno que visites a tu especialista en Urología, al menos, una vez cada 365 días, si tienes más de 45 años y no tienes problemas para orinar o disfunciones sexuales, entre otras circunstancias. Si tienes menos de 45 años con antecedentes familiares de cáncer de próstata, ya puedes coger cita conmigo para este nuevo año que entra. La prevención es fundamental.
No soy «el ginecólogo de los hombres»
Muchas mujeres me ven como el “ginecólogo de los hombres”, pero también puedo ayudarlas en diferentes patologías y trastornos relacionados con la orina. A partir de los 50 hay una alta tasa de pérdida de orina, sobre todo influida por los partos y la menopausia.

5. Evitar el estrés
¿Nunca han tenido muchas ganas de orinar antes de un exámen?
El estrés y la ansiedad liberan un nivel elevado de cortisol y adrenalina. Estas hormonas pueden revolucionar todo el organismo, incluido el sistema urinario. Además los músculos tienden a tensionar e influir en la vejiga.
A nivel sexual, pueden bajar los niveles de testosterona, afectando a la potencia en la cama y reducir la líbido al disminuir las reservas de oxitocina.
Desconecta y ubícate en el presente
Una buena solución para relajarnos es la mencionada actividad física, que libera endorfinas y nos hace sentir bien.
También podemos combinar esta actividad con yoga (así de paso mejoramos también el suelo pélvico, tan importante para el sistema urinario) o mindfulness para ubicarnos en el momento presente y quitarnos pensamientos negativos que no aportan nada.

6. Mantener relaciones sexuales de forma habitual
Además de los motivos placenteros que pueda conllevar mi sexta propuesta, tengo motivos relacionados con mi día a día en la consulta y en el quirófano.
El hecho de eyacular es muy recomendable. Está asociado con la disminución del riesgo de cáncer de próstata según recientes estudios. También puede prevenir infecciones en la próstata, en los conductos eyaculadores y en la vesícula seminal. Tener el semen mucho tiempo parado conlleva efectos parecidos que el agua estancada.
Así que ya sabéis, os recomiendo que tengáis en cuenta estos consejos para no verme antes de tiempo, pero si llega el momento, mi mayor felicidad es mejorar la calidad de vida de mis pacientes.
¡Seréis bienvenidos!