En consulta, muchos pacientes (y muchas pacientes) me suelen preguntar si es importante la frecuencia a la hora de orinar y la respuesta es sí. Se trata de un signo relevante de cómo estamos de salud.

¿De qué depende la frecuencia a la hora de orinar?
Orinar hasta siete veces al día es normal. Si aumentamos esta cantidad o miccionamos menos de tres, ya no es tan normal. La frecuencia depende de:
- La edad.
- La cantidad de agua que bebemos.
- Enfermedades del tracto urinario o diabetes.
- Los medicamentos que estemos tomando.
- Tamaño de la vejiga y/o la próstata.
Las 11 razones que nos pueden hacer orinar más de la cuenta
- Infección del tracto urinario (ITU). Puede generar una necesidad urgente de orinar, ardor, incluso si se vació la vejiga recientemente.
- Retención urinaria. Cuando no puede vaciar completamente la vejiga. Puede causar una sensación persistente de necesidad de orinar, dolor en la parte inferior del abdomen y orinar frecuentemente.
- Cálculos renales.
- Cistitis intersticial.
- Alcohol y cafeína. Su consumo puede conllevar efectos diuréticos.
- Aumento de la ingesta de agua.
- Ansiedad.
- Medicamentos. Personas con problemas del corazón, tensión arterial alta o funcionamiento del riñón deficientes normalmente toman medicamentos llamados diuréticos. Los diuréticos funcionan para ayudar al riñón a filtrar más líquido hacia la orina; estos pueden hacer que orine con más frecuencia
- Ciertos alimentos y suplementos. Algunos son diuréticos naturales y pueden aumentar la cantidad de líquido que elimina el cuerpo. Éstos incluyen la Cafeína, diente de león, cola de caballo, té verde y té negro, sandía, uvas entre otros.
- Procedimientos Médicos. Si se somete a pruebas que necesiten la administración de contrastes en su cuerpo, como una tomografía computarizada, es posible que orine más a medida que su cuerpo elimina el exceso de líquido.
- Otras circunstancias. El embarazo además de un número grandes de enfermedades como los son la Insuficiencia cardíaca congestiva, tiroides hiperactivo, taquicardia, Hipocalcemia o hipercalcemia; Potasio bajo (hipopotasemia), Anemia falciforme, Mieloma múltiple, aldosteronismo primario, enfermedad renal poliquística entre otros pueden aumentar la cantidad de orinar que vaciamos a diario.
La próstata agrandada: culpable de hacernos orinar mucho…Y también poco
En ocasiones, muchos pacientes me cuentan que están orinando mucho y creen que se van a deshidratar. O que tienen la sensación de no terminar de vaciar la vejiga. Aquí la causa más común es el agrandamiento de la próstata.
Bloqueo del caño de la orina: pérdida del control de la situación
Cuando la próstata se agranda, puede bloquear el flujo de orina fuera de la vejiga y en muchas ocasiones conlleva a que el paciente no pueda controlar el ambiente y le dé vergüenza acudir cada diez minutos al cuarto de baño. El nombre y apellido de estas situaciones son, la mayoría de las veces, hiperplasia benigna de próstata.
El agrandamiento de la próstata es uno de los peajes de la longevidad del hombre. Pero se puede cuidar la vejiga con un hábito sencillo: intentar no aguantar mucho las ganas de orinar.
La frecuencia depende de la velocidad de la obstrucción de la próstata
Cuando la obstrucción es rápida, la vejiga no se puede adaptar y por esta razón se puede tener esa sensación de “tapón” en la nunca se termine de orinar. En cambio, si la oclusión del caño de la orina es más lenta, la vejiga sí consigue adaptarse hasta que pierde su capacidad elástica dando la sensación que se orina mucho menos.
Esta situación puede provocar una reducción de la frecuencia hasta el punto de orinar menos de 3 veces al día. De esta forma, los riñones pueden dañarse: reciben la presión que no puede soportar la vejiga.

Enucleación prostática, la solución para recuperar la calidad de vida
Para eliminar la ansiedad que genera la frecuencia anormal de acudir al baño por culpa del agrandamiento de la próstata, hay ocasiones en las que funciona el tratamiento farmacológico. Pero, no es definitivo. Lo recomendable es la enucleación prostática: dejar hueca la próstata.
Intervención rápida con una estancia hospitalaria de menos de 48 horas
La enucleación no requiere incisión y consiste en introducirnos en el caño de la orina. Con un láser se despega el adenoma prostático que es el tejido que provoca la obstrucción. El paciente está anestesiado durante una intervención que dura hora y media y en menos de dos días ya está en su casa.
En poco tiempo comprobará que la potencia del chorro es inmediata y la sensación de normalidad. Esto dependerá del estado previo de la vejiga. Si estaba muy dañada, puede que cuando se consuma más alcohol o café de la cuenta, tenga alguna sensación de “escape”, pero no será frecuente.
Prevención: aguantar el menor tiempo posible
El agrandamiento de la próstata es uno de los peajes de la longevidad del hombre. Es inevitable. Pero podemos cuidar nuestra vejiga con un hábito sencillo: intentar no aguantar mucho las ganas de orinar. ¿Por qué?
- Porque puede perder su capacidad elástica. La vejiga es importante porque no solo es un “contenedor” de la orina, sino también tiene la función de “bomba” para expulsar su contenido.
- Contenido estacando, más probabilidad de infecciones. Donde hay agua, hay vida: bacterias, virus y hongos.
- Aparición de “piedras”. El agua tiene un alto contenido en sales, uno de los principales componente de las dolorosos cálculos renales.
Claves: control de la frecuencia y prevención
Así que cuidemos nuestra vejiga, controlemos nuestra frecuencia a la hora de orinar y si empieza a agobiarnos a la hora de quedar con familia o amigos, hay que acudir al especialista en urología. La detección precoz del problema es fundamental.
Si tienes alguna duda, aquí me puedes preguntar o pedir cita.