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Doctor Edwin Romero, urólogo
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Retrato del Dr. Edwin Romero, urólogo

¿Por qué esperamos tanto para consultar al urólogo?

Durante el mes de agosto hemos ido repasando, uno a uno, los síntomas más frecuentes que escucho cada semana en consulta. Lo curioso es que, aunque las enfermedades sean diferentes, casi todos los pacientes tienen algo en común: han esperado demasiado tiempo para pedir ayuda.

No porque el dolor fuera intenso o porque los síntomas aparecieran de repente. Todo lo contrario.

La mayoría de los problemas urinarios comienzan de forma silenciosa. Un día cuesta un poco más empezar a orinar. Otro día el chorro parece menos potente. Poco después empiezan los despertares nocturnos o aparece esa sensación de que la vejiga nunca termina de vaciarse.

Como los cambios son progresivos, nuestro cerebro hace algo muy curioso: se adapta.

De repente dejamos de beber agua antes de salir de casa. Sabemos dónde está el baño de cada restaurante. Nos levantamos dos o tres veces por la noche y pensamos que dormir mal es parte de cumplir años. Incluso organizamos los viajes haciendo paradas «por si acaso».

Y, sin darnos cuenta, hemos convertido un síntoma en una rutina.

Con frecuencia, cuando un paciente entra por la puerta de la consulta, la primera frase que me dice es:

«Doctor, tendría que haber venido hace mucho tiempo.»

Y casi siempre mi respuesta es la misma: lo importante es que ha venido.

Porque detrás de esos síntomas puede haber situaciones muy diferentes. Algunas son tan sencillas como una infección urinaria. Otras están relacionadas con la próstata, la vejiga o la presencia de cálculos. En ocasiones también encontramos enfermedades que requieren un estudio más profundo.

Por eso nunca me gusta hablar únicamente de un síntoma aislado. Lo realmente importante es el conjunto de la historia del paciente, la exploración y las pruebas que nos permitan saber qué está ocurriendo y cuál es el tratamiento más adecuado para cada persona.

La buena noticia es que una gran parte de los pacientes mejora notablemente cuando se identifica el origen del problema. Hoy disponemos de tratamientos médicos y quirúrgicos mucho menos invasivos que hace unos años, capaces de devolver una calidad de vida que muchos creían perdida.

Si durante este pasado mes se han sentido identificados con alguno de los síntomas de los que hemos hablado, dificultad para orinar, chorro débil, levantarse por la noche, sensación de no vaciar la vejiga, urgencia urinaria o sangre en la orina, me gustaría que se quedaran con una sola idea: no normalicen aquello que está afectando a su calidad de vida.

No se trata de alarmarse por cualquier molestia. Se trata de escuchar al cuerpo y darle la importancia que merece cuando nos envía señales de forma repetida.

Cuidar la salud urinaria no consiste únicamente en tratar enfermedades. Consiste también en recuperar el descanso, la tranquilidad para viajar, la seguridad para hacer deporte o simplemente la confianza de salir de casa sin estar pendiente de dónde estará el siguiente baño.

Ese es, al fin y al cabo, el verdadero objetivo de la urología: ayudarles a vivir mejor.

Y para sus problemas con la orina, ya lo saben, siempre estaré encantado de recibirles en consulta.

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