El verano tiene algo especial. Cambiamos los horarios, dormimos más, viajamos, paseamos sin prisas y, por fin, tenemos tiempo para escuchar a nuestro cuerpo. Es precisamente durante las vacaciones cuando muchos hombres descubren síntomas que llevaban meses, o incluso años, acompañándoles sin ser demasiado conscientes de ello.
«Me levanto tres veces cada noche para orinar.”, o «siempre busco un baño cuando salgo.», o «El chorro ya no es como antes.»; o incluso, «Tengo la sensación de que nunca vacío del todo la vejiga.»
Durante el resto del año, el trabajo, las responsabilidades y el ritmo diario hacen que estos síntomas pasen desapercibidos o se justifiquen con frases como: «es la edad», «será porque bebo mucha agua» o «ya se me pasará».
Pero cuando llegan esos días en los que el ritmo se ralentiza y el descanso toma protagonismo comenzamos a observarnos con más atención. Es entonces cuando muchos hombres se dan cuenta de que algo en su tránsito urinario no funciona como debería.
Aunque los problemas urinarios aumentan con la edad, eso no significa que deban aceptarse como algo normal. Muchas veces los pacientes que acuden a consulta llevan años normalizando una serie de síntomas que pueden tratarse y solventarse.
Una de las causas más frecuentes de debilitamiento del tránsito urinario es la hiperplasia benigna de próstata (HBP), un crecimiento no cancerígeno de la próstata que obstruye la uretra y con ello dificulta la salida de la orina.
Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva:
- Levantarse varias veces por la noche para orinar.
- Tener urgencia o dificultad para aguantar las ganas.
- Notar un chorro urinario más débil.
- Tardar más en empezar a orinar.
- Sentir que la vejiga no se vacía completamente.
Como aparecen poco a poco, es muy habitual que el paciente se adapte a ellos sin darse cuenta. Cambian sus hábitos, evitan beber antes de salir, localizan siempre el baño más cercano o limitan determinados planes por miedo a las incomodidades… Todo ello se normaliza hasta que un día acuden a consulta y descubren que pueden iniciar un tratamiento y solucionar todas esas incomodidades.
El verano también puede ser un buen momento para cuidar tu salud
Las vacaciones no solo sirven para descansar. También pueden convertirse en una oportunidad para tomar decisiones que llevamos tiempo posponiendo.
Si este verano descubren o identifican alguno de estos síntomas de los que les hablo, no esperen a empeorar ni piensen que “es lo que toca” por el envejecimiento.
Hoy disponemos de múltiples opciones de tratamiento, con técnicas mínimamente invasivas que en cuestión de horas devuelven la calidad de vida a pacientes que llevaban años muy molestos con la orina. Lo importante es ver cada consulta y adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.
Por eso, les animo a que disfruten de las vacaciones, desconecten y recarguen energías. También que revisen su cuerpo e identifiquen esas posibles molestias que empiezan a surgir en la orina. Si dificultan su calidad de vida, dediquen unos minutos a pedir cita a través del móvil. Un pequeño gesto para, a la vuelta de sus vacaciones, vernos en consulta y determinar a qué se deben dichas molestias.